Las narcotumbas en México
Escrito el 02. Nov, 2011 por Carlos Chacón in Curiosidades
El derroche que caracteriza a los capos de la droga en México llega hasta sus tumbas en un cementerio de Sinaloa, donde yacen rodeados de sus objetos más codiciados como armas, joyas o camionetas, en mausoleos de varios pisos, con clima artificial y algunos con área de fiestas.
Caravanas de camionetas con “familiares y amigos llegan en las noches con bandas y música, tiran balazos y se quedan hasta la madrugada. Aquí, hasta grandes artistas han venido a cantar”, dice un empleado del cementerio.
El panteón Jardines de Humaya fue construido en 1966 en Culiacán, capital de Sinaloa (noroeste), cuna de los principales narcotraficantes mexicanos, y es conocido porque en ellos se encuentran las tumbas de capos como Arturo Beltrán Leyva “El Jefe de Jefes” e Ignacio “Nacho Coronel”.
El mediano mausoleo de dos pisos, de “El Jefe de Jefes”, es modesto comparado con otros que miden hasta 250 m2, con salas de estar, habitaciones con baño, aire acondicionado, estacionamientos, área de juego para niños y terraza de fiestas.
Los finos materiales y las cúpulas de estos mausoleos “muestran una arquitectura que forma parte de lo que se conoce como narcocultura”, que se expresa también en la música, moda y formas de vida, dice Anajilda Moncada, académica de la Universidad de Occidente de Culiacán.
Hieleras llenas de cervezas, estantes con vasos de tequila y botellas de licor o fotos de difuntos junto a sus avionetas, adornan las paredes.
“Hay uno que, pues de plano, lo enterraron con todo y la troca (camioneta)”, comenta Flavio, un albañil mientras revuelve una mezcla de cemento.
Los precios alucinantes
“Esta es barata, cuesta unos 80 mil pesos (casi 7 mil dólares), pero aquélla, vale como unos 400 mil (34 mil dólares) y la de allá, más de un millón (85 mil dólares)”, dice Flavio con naturalidad, señalando una tumba que se asemeja a un castillo. La pujanza de la industria de la muerte es notoria en Culiacán, que muchos llaman la “ciudad de las cruces” por los más de 200 cenotafios -altares erigidos para recordar al muerto en el sitio donde fallece- integrados en su paisaje.
El más emblemático está en el centro de un estacionamiento de un concurrido centro comercial y recuerda el lugar donde Édgar Guzmán -hijo del prófugo capo del cártel de Sinaloa Joaquín “El Chapo” Guzmán- fue asesinado a balazos el 8 de mayo de 2008, unos días después de que los Beltrán Leyva declararan la guerra a su padre, considerado el más poderoso narcotraficante por la revista “Forbes”.
“Hubo un momento en que las autoridades trataron de quitar los cenotafios porque daban una mala imagen” pero no pudieron, comenta la académica Moncada, que investiga las expresiones de la narcocultura.
En los Jardines de Humaya, están también las tumbas, un tanto abandonadas, de la esposa y los hijos de Héctor Salazar alias “El Güero Palma”, un predecesor de “El Chapo”, ahora encarcelado en Estados Unidos y cuyo imperio se vino abajo tras su captura en los años 90 y posterior extradición.
La violencia cada vez sorprende menos, pero saber que los narcos reposan como “reyes” deja a uno sin palabras.
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1 Comentario
Bitacoras.com
02. Nov, 2011
Valora en Bitacoras.com: ¿Recuerdan las “narcotumbas” en el final de la película “El Infierno”? Pues al parecer se quedan pequeñas en comparación con lo que podemos encontrar en Sinaloa. El derroche que caracteriza a los capos de la droga……
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